DESTINO DE SER MAESTRO, JOSÉ RAMOS BOSMEDIANO - José Ramos Bosmediano
DESTINO DE SER MAESTRO, JOSÉ RAMOS BOSMEDIANO

DESTINO DE SER MAESTRO, JOSÉ RAMOS BOSMEDIANO

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Danilo Sánchez Lihón

1. Se quedan o se van

José Ramos Bosmediano era un maestro de raza, un pensador de la educación certero y cabal, quien nació el 29 de julio del año 1942 en Sarayacu, ahora distrito de la provincia de Contamana, un conjunto de chozas sobre el espejo del río y bajo la sombra de los grandes árboles, espacios que son dominios del agua original, nueva y a la vez primitiva.

Donde la ilusión de lo que es tierra son las hojas y las cortezas caídas de la floresta, región densa, enmarañada e iridiscente, en lo que se ha dado en denominar como: el bajo Ucayali.

En donde para concluir sus estudios primarios, luego de agotar todo lo que se podía aprender en la escuela unidocente y flotante a la orilla del río donde siendo niño aldeano estudiara, se trasladó a Contamana, de quien se dice estando allí, que: “quien no la ve no la ama”, encantada capital de la provincia del Ucayali.

Allí se matriculó en la tradicional Escuela 201, hecha de madera y carrizo y palma que en sus tres pisos de altura que el viento hace resonar como a una cometa o andarita, parece más bien un barco fantasmal, igual a aquellas naves que se mecen en el centro del ancho río y que pasan en lontananza. O que se acercan a descargar productos, mercadería como también cuerpos y almas de aventureros trashumantes que se quedan o se van para siempre.

2. Premio de Excelencia

Allí, en esa escuela de aspavientos, terminó el 4° y 5° año de sus estudios primarios y luego se empleó como peón de la Hacienda Lisboa hasta los 17 años de edad, habiendo juntado la suficiente cantidad de dinero como para matricularse en el primer año de media, en la legendaria ciudad de Requena, con lo cual empezó su tarea de hacerse un hombre hecho y derecho.

También llamada La Atenas del Ucayali, título que ganó por su tradición cultural y educativa y por ser sede de las principales congregaciones religiosas que aún alberga desde la época colonial, cuando la eligieron como centro de sus incursiones misioneras.

Pero José no concluye ahí este nivel en su formación educativa sino que se traslada a Yurimaguas en donde culminan sus estudios secundarios, obteniendo el Premio de Excelencia.

Lauro que le permitió matricularse sin dar examen de ingreso en la Universidad Nacional de Trujillo, donde se graduó de profesor de Filosofía y Ciencias Sociales, con su tesis titulada: Los fundamentos de la Pedagogía de Paulo Freire, obra que recientemente ha sido editada como un acto de valorización de su contenido y de justo homenaje a su autor.

3. Y es que

Trabajó luego como docente en la misma institución educativa donde estudiara la Educación Secundaria, el Colegio Nacional Monseñor Atanasio Jáuregui de la ciudad de Yurimaguas. Fue esta ciudad su segunda tierra, así lo llamaba él, y a donde un día me invitó a ir y conocerla.

Viajamos juntos y me mostró su claustro, su inmenso patio y corredores como cada uno de los salones en donde estudió y en donde trabajara, pero no solo eso sino cada palmo y rincón de las calles y plazas de la ciudad y de sus alrededores.

Y me recitó de memoria el poema que Mari Soto había escrito sobre el río Huallaga. Sabía que yo había vivido en Contamana, su lugar de nacimiento, y que yo había nacido en la tierra en que nació su esposa, que es de Santiago de Chuco.

Realizamos en Yurimaguas un curso de capacitación para el magisterio local y vi cómo era querido no solo por los maestros y profesores sino por los pobladores en general de aquella urbe, que lo conocían, respetaban y sentían orgullo por él, pues a ellos no les cabían dudas que él había nacido allí.

Y es que era un hombre que tenía erigida su selva adentro, comprometido con su región, con su cultura y con la Amazonía como destino y promisión.

4. Y he aquí

Apreciaba y admiraba el cultivo de las artes, las ciencias y, en general, de las humanidades. Y en especial la labor y ejercicio de las letras. Tenía devoción por los escritores que se comprometen socialmente con sus pueblos.

Era un pensador de la educación, un hombre reflexivo y amplio. Una persona que abría espacios en vez de cerrarlos. Y con la honda convicción acerca de la misión social e histórica del maestro en nuestras sociedades como un auténtico conductor de masas como él fuera y lo es.

Conversamos sobre muchos temas, pero el principal era el de la ligazón de la educación con el compromiso social, el liderazgo del maestro en la comunidad a la cual sirve, el desvelo por la cultura y porque sea desde la escuela que se esclarezca y se impulse el cambio y el desarrollo social.

Y amaba la figura del maestro José Antonio Encinas como hombre de coraje, de lucidez y consagración a la escuela, y por el emblema moral en que erigió su vida para que los maestros tuviéramos el orgullo de serlo.

5. Beber de su manantial

Y es que era José Ramos Bosmediano un ser de pundonor, digno, intachable, veraz. ¡Era un Señor Maestro!

Al lado de quien se sentía como alentaba sus alas más grandiosas la nobleza del espíritu de ser maestro. Siempre luminoso, lozano, sonriente.

Tenía la imagen de un ser esclarecido y de pensamiento genuino y acrisolado. Siempre con una opinión clara y precisa acerca de cualquier asunto importante y trascendental de la realidad.

Un hombre alrededor de quien siempre se hacía círculo, ágora, foro o asamblea. Él no iba o venía sino que hacia él se iba. O uno se acercaba a escucharlo, a consultar sobre cualquier asunto o tema significativo de la realidad; pero sobre todo sobre el rumbo de la nave que cada uno de nosotros conduce, sea balsa, pequepeque o barca, y cuyo timón está en nuestras manos.

Era de quien uno se inclinaba a beber de su manantial, en quien cabe preciso el aforismo que dice: un profesor es el que te enseña, un maestro es de quien tú mismo aprendes.

6. Gloria eterna

Era un maestro nacido para ser maestro, ecuánime y en búsqueda permanente de la sabiduría. Siempre con un libro en la mano y la luz del ideal en la mirada, noble el gesto, señalando una ruta, un horizonte y una aurora en el camino y en el porvenir.

Leal, íntegro, sincero, cariñoso. ¡Quien sabía querer y amar! Quien siempre permaneció en el lugar apropiado, justo y exacto.

Quien padeció mucho antes de morir, quizá esperando el día y la hora en que escogió partir, el 24 de diciembre del año 2012, para darle un mayor significado a su magisterio y a su mensaje.

Su presencia en el SUTEP debe ser entronizada como uno de sus baluartes, como uno de los inmensos apus tutelares que esta gesta institucional tiene; y que su significación debe irradiar a la escuela y considerarse su presencia en los fastos, lauros y efemérides de la educación nacional.

Por lo expresado, José Ramos Bosmediano, ¡gloria eterna, hermano del alma!

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